Este blog está dedicado a Warhammer Age of Sigmar principalmente, con algunos toques y comentarios sobre 40K. Aquí relataré las partidas que voy jugando y os dejaré algunos artículos sobre unidades, ejércitos, etc.

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sábado, 19 de octubre de 2019

Trasfondo Campaña Criptormenta 2019

Por una nueva Era

Unos extraños sollozos retumbaron en la mente de los humanos de Aldorf durante años. Lloros de dolor y lástima que les penetraban el alma y debilitaba su fuerza de voluntad.

Mucho más tiempo pasó hasta que esos lloros dejaron de sonar, pasando a ser gritos de dolor y angustia que sumieron a la ciudad en el caos. Sus habitantes dormían poco y esos aullidos retumbaban sobre toda la población, ya fuera joven o anciana, no había distinción. Por más que los Sacerdotes trataron de rezar a los Dioses con sus plegarias, hacer sacrificios de sangre, nada funcionó  hasta que un día esos gritos cesaron sin más.

El poder del Rey Imperecedero levantó de la tumba a varios de sus creaciones más poderosas y les encomendó una misión a cada uno. Isabella von Carstein volvía a la vida con una sola pretensión en suno-muerte, traer de nuevo a la vida a su amado Vlad.

Encandilando a algunos pobres hechiceros que apenas podían formular sencillos hechizos, los preparó en el arte de la Nigromancia para que dirigieran a sus huestes a la batalla. A los humanos más astutos que se encontró por el camino los convirtió en sus leales y letales espías con el fin de recuperar los artefactos necesarios para traer de nuevo a la vida a Vlad von Carstein, el primero de los Condes Vampiro.

La inmortalidad era una gran losa para Isabella que vivía desdichada con cada minuto que estaba separada de su esposo. La búsqueda de laBebedora de Sangrey delAnillo de los von Carsteinestaba siendo muy larga. No había avances hasta que Ezequiel, uno de sus espías logró información robada al propio Mannfred vo Carstein sobre el paradero de los artefactos.

Haciéndose pasar por uno de los batallones de Mannfred, Isabella emprendió su camino lleno de dolor y sangre…

Trasfondo 1ª Partida Campaña Criptormenta 2019

No era lo esperado

Las huestes no-muertas de Isabella avanzaron sin ser vistas hasta el lugar que Ezequiel le marcó en un viejo mapa. Ocultos entre los frondosos y verdes bosques se movieron sin ser visto, salvo por los pobres incautos que le sirvieron de almuerzo.

La Montaña de Encoste era el primer objetivo. Los vasallos de Mannfred dijeron que allí se guardaba la espada de Vlad que Mannfred logró recuperar y ocultar en lo más profundo de sus entrañas de una cueva llena de estrechos y lúgubres pasadizos sin fin.

- Mi señora, hemos llegado a la cueva – dijo uno de los Señores Vampiros que encabezaban la marcha mientras observaba como los ojos de Isabella se iluminaban de un color rojo granate.

Un pequeño grupo se quedó armando guardia mientras las huestes de Esqueletos se adentraron en los túneles invadiéndolos literalmente y mirando en todas las direcciones para no dejarse nada atrás, pues Isabella no permitiría un fracaso en la misión.

Pasaron más de dos horas hasta que por fin uno de los Nigromantes vio por medio de uno de sus Esqueletos un arcón lleno de cadenas corroídas por el óxido envolviéndolo. Las cadenas estaban llenas de glifos de poder.

Entre varios Esqueletos tiraron del arcón y lo llevaron a la superficie. Entre los Nigromantes y el poder de Isabella lograron romper los hechizos mágicos que protegían las cadenas y el arcón se abrió. Isabella alargó el brazo y tomó el artefacto que había en su interior, pero de sus ojos salieron llamas que provocaron quemazones en las ropas de los Esqueletos cercanos.

- ¿Qué es esto? – dijo con ira.

Se trataba de un colgante y no de las pertenencias de Vlad, como habían ido a buscar. Uno de los Nigromantes se acercó y observó el medallón mientras el calor que desprendía Isabella disminuía ligeramente.

- Detecto una gran energía en su interior. Energía parecida a nuestra magia, pero que va más allá, que roza el mundo de las Almas. – Se apartó del amuleto cuando Isabella se calmó y decidió ponérselo.

Una gran energía la llenó por dentro y sin malgastar más tiempo ordenó a sus guerreros ponerse en marcha hacia su siguiente parada donde podía estar otro de los objetos que tanto ansiaba.

Apenas se encontraron enemigos por el camino. En un pequeño claro estaba el pueblo que tenía marcado en su mapa y donde podría estar lo que buscaba. Su ejército salió de entre los árboles y un cuerno alertó al poblado de que un enemigo estaba cerca.

Montada en su palanquín, Isabella ordenó atacar a sus no-muertos y no dejar a nadie con vida para luego revivirlos a sus órdenes. El plan era sencillo y un pueblo de humanos no podía rivalizar con su poder y su pequeño ejército. Sin embargo, una visita inesperada frenó su implacable avance.

Un grupo de Stormcasts Eternals bajaron de los Cielos para defender al poblado del ataque. Rodeada de sus Lugartenientes y de de una horda de no-muertos, se lanzó al combate.

Los Castigators trataron de acabar con ella lanzando varias salvas de flechas, pero no le hacían nada. Las flechas traspasaban el palanquín y no acertaban a su objetivo. Volvieron a intentarlo y el resultado fue el mismo. Para cuando se dieron cuenta de que se estaban enfrentando a un enemigo diferente a todo lo que habían visto hasta el momento, el palanquín ya estaba sobre ellos y las lanzas de los caballeros que tiraban de él ensartaron a los Castigators.

Los Evocators en Celestian Dracolines trataron de socorrerlos, pero fueron flanqueados por una multitud de Caballeros Negros que salieron de entre las sombras y cogieron por sorpresa. Los Sequitors, que seguían aguantando y matando Zombis y Esqueletos sin pausa no llegaron a ver cómo el palanquín de Isabella caía desde el Cielo en picado y los arrastraba hacia la muerte.

Con la batalla terminada, los Nigromantes comenzaron a levantar los cuerpos de los caídos mientras el resto buscaba algún cofre o caja que pudiera contener algo de Vlad. Un Señor Vampiro se presentó delante del palanquín de Isabella que ahora iba adornado como un Trono y le entregó una caja. La abrió y vio un curioso colgante que emanaba poder del Caos en su interior.

Ordenó dárselo a uno de sus Nigromantes y partir inmediatamente. No podían permitirse el lujo de perder el tiempo. Ya descubrirían qué podía hacer el colgante mientras iban hacia la siguiente parada.

domingo, 13 de octubre de 2019

Trasfondo - II Torneo de la Voz de Sigmar 2019

El Ascua Aplastada

Un oscuro portal del Caos se había abierto en los alrededores de Nagashizaar y aunque Nagash no estaba en el mundo de forma temporal, Arkhan el Negro sintió una presencia llena de un poder demoledor. Tenía que cuidar la patria que Nagash le había dejado en custodia y debía actuar con rapidez.

Aun estando a varias millas de distancia del foco del Caos, Arkhan sabía con exactitud milimétrica la posición del mal que amenazaba la capital de la Muerte. Atanasio, uno de los líderes Vampiro más férreos y despiadados, sólo superado por Mannfred en crueldad, fue llamado y enviado a limpiar ese portal Caótico.

Pocos Vampiros eran poseedores de un Dragón Zombi, pero Atanasio había logrado hacerse con el Dragón Zombi del propio Zacarías “el Eterno”, tras la lucha contra Melkior y ahora lo acompañaba a todos lados. Entre las escamas del Dragón había un colgante que estaba pegado con un material viscoso de color negro que lo ocultada. Cuando Atanasio logró despegarlo y se lo puso, pudo sentir como se volvía etéreo junto con el propio Dragón.

Atanasio partió con un pequeño ejército de élite para enfrentarse al Caos, seguido por Grimghast Reapers y la Guardia Tumularia de Nagash. Cuando divisaron el portal del Caos y vieron como aquellas criaturas emanaban de su interior, sabían que no tenían tiempo que perder. Un Guardian of Souls lideró a los Grimghast Reapers mientras que un oscuro Nigromante dirigía a la Guardia Tumularia.

Aquellos Demonios de apagados colores rojos eran sin duda seguidores de Khorne que trataban de atacar Nagashizaar y ganarse así el favor de su Dios, pero no esperaban ser detectados con tanta antelación. Se prepararon para que el derramamiento de sangre fuera suficiente para complacer a su Dios.

Atanasio voló en su Dragón contra dos Devoradores de Almas. Trató de ensartar al primero con su Lanza, pero éste la esquivó y lanzo un ataque con su arma. Atanasio terminó de ponerse el Amuleto Etéreo cuando el ataque del Devorador lo atravesó sin causarle daño alguno. A continuación se quitó la reliquia y ensartó al Devorador que no sobrevivió al mordisco en el cuello que le propició el Dragón, haciéndolo caer al suelo desde la altura.

Al otro Devorador se le unió otro que salió del portal mientras que el Nigromante que los acompañaba terminaba de sellarlo, con la Guardia Tumularia protegiéndolo. Atanasio cargó contra uno de ellos, pero fue esquivado y una de las mazas de pinchos impactó una de las alas del Dragón haciéndolo perder momentáneamente el equilibrio.

El Dragón bramó un terrible chillido y lanzó una nube venenosa contra uno de los Demonios, desorientándolo y asfixiándolo una vez tragaba el vapor del aliento del Dragón. El otro Devorador de Almas se lanzó al ataque, pero una maza de pinchos le impactó en la cabeza y lo mató. El Nigromante había resucitado a su compañero para alzarlo de nuevo.

Nagashizaar continuaría a salvo por el momento…